«La tierra sólo pertenece al viento» ha dicho ZP (en forma demasiado cursi) en Copenhague, pero lo que hay encima de ella y por debajo siempre pertenece a alguien, que en muchos casos son los bancos, las transnacionales o los gobiernos.

 

Ni se le ocurra tomar al pie de la letra lo dicho por el Mesías y tome un pedazo de tierra para construir su casa pues aunque sea el propietario necesitará una autorización del gobierno. Tampoco se le ocurra bajarse una canción o poner música en su boda o una radio en su peluquería porque pertenecen a la SGAE. Tampoco piense que su voto es suyo o que al estar usted en la tierra es del viento. No, una vez que lo dio ya no le pertenece y podrán hacer con él lo que mejor les parezca.

 

Pero puesto a creer que la tierra no pertenece a nadie más que al viento iré a ver si Eolo me da un pedacito para plantar unos tomatitos (no, tomates mejor no) o para construir un taller y poner un negocito a ver si la cosa mejora un poco, porque las palabras de los políticos si son del viento que se las lleva a donde quiere, aunque siempre hay quienes las recordamos por tener los pies encima de la tierra.